Protestas en Francia
No hemos hablado todavía de un tema que me parece que es importantísimo, como es la reforma laboral en Francia y la reacción que han tenido sus jóvenes y estudiantes.
Para poner en antecedentes, la CPE (Contrato de Nueva Contratación) permite al contratante despedir sin justificación alguna a los menores de 26 años en los dos primeros años de contrato en empresas de más de 20 trabajadores.
Villepin dice que esta reforma servirá para reducir el paro juvenil, que en estos momentos en Francia está en el 23% (frente al 9 y pico % de la población activa en general). Por su parte, los estudiantes dicen que es una nueva forma de explotación en un mercado laboral ya de por si complicado.
La ecuación se agrava porque sin un trabajo consecuentemente remunerado y antigüedad laboral es imposible alquilar una casa. Los salarios son bajos, los trabajos inestables, los alquileres prohibitivos y las condiciones para alquilar un apartamento son simplemente descabelladas. Alquilar 15 metros cuadrados en París cuesta entre 500 y 700 euros por mes. Las agencias inmobiliarias exigen que los candidatos ganen cuatro veces el precio de alquiler, lo que es imposible para alguien de esa edad e incluso más y, encima, ponen como criterio selectivo un trabajo “estable”, es decir, con una antigüedad de varios años. --> criterio que se dificulta con este nuevo tipo de contrato, claro.
¿Os suena a algo la situación? ¿Cuál es la diferencia entre el caso español y el francés?
Por un lado, lo que está haciendo Villepin a costa de perder las próximas elecciones (y si no, tiempo), es institucionalizar un esquema perverso. Aquí en España tenemos la imagen de los "becarios" y los "trabajadores en prácticas", a los que las empresas generalmente explotan durante un lapso corto de tiempo y, antes de hacerles un contrato cuando se acaba el contrato de prácticas, reclaman otro "becario". Cualquiera de nosotros ha vivido esta situación y no ha hecho falta salir de la provincia de Alicante a la hora de trabajar. ¿Alguien se cree que el empresario va a jugar limpio teniendo la "barra libre" de esta nueva reforma? En Francia, nadie.
En España el criterio de los jóvenes es diferente. A pesar de que a cualquiera que le preguntes te va a contestar que la situación es muy parecida a la francesa, hay una desmovilización absoluta en cuestiones sociales y políticas de la juventud.
¿Las causas?
Por un lado, una falta de educación política y ciudadana palpable, provocada por la falta de interés o hastío que produce la clase política actual enzarzada en una crispación y una lucha infantil por la identidad que demuestra bien poca relación con la realidad social por parte de gran número de nuestros dirigentes.
Los jóvenes nos hemos visto desamparados por parte de los sindicatos. Desamparo muchas veces solo de percepción por la campaña de descrédito por parte de algunos grupos mediáticos, y otras veces muy real por errores de bulto de pensamiento, palabra, obra u omisión por parte de sindicalistas jugando a ser políticos que luchaban por las "cuotas" de representatividad como si de votos se tratara.
Pero, ¿quién tiene la culpa de esta juventud hedonista y desmovilizada?
Veamos este análisis publicado por un usuario anónimo en http://epmesa.blogspot.com/2006/03/botelln-el-17-consentidos-y.html :
“La generación que lleva las riendas del mundo ahora mismo, nuestros "padres", es una generación de parásitos, ególatras e inmorales que, aún contando las batallitas de cuando eran jóvenes y sabían ser reivindicativos (no como ahora, que no creemos en nada, dicen), demuestran con los hechos lo poco que les importamos sus "hijos".
La realidad es que estos "padres" nos venden los pisos a precio de oro, hipotecándonos de por vida; nos dan trabajos precarios y mal pagados mientras ellos disfrutan de un nivel de vida infinitamente superior al nuestro a nuestra costa; les pagamos las pensiones cuando se jubilen y ni siquiera sean productivos...
Estos chicos de ahora no tienen por lo qué vivir. Su vida no vale un duro. Ven que el trabajo que les espera, su ansiada "carrera" profesional, será una mierda, que no pueden emanciparse y comprarse un piso como han hecho sus padres con un esfuerzo moderado. La publicidad, que hacen nuestros "padres" para vendernos productos, fomenta la impulsividad y relega la reflexión al baúl de lo anticuado. La televisión, hecha por nuestros "padres", fomenta unos modelos sociales y personales auténticamente demenciales. Etcétera, etcétera, etcétera…
No hace mucho tuve un jefe que iba de "progre" que fardaba de la generación del 68, que fardaba de porretas, de solidario y de no sé cuantas maravillas más, pero a mí, en una empresa de su propiedad, me tenía con un sueldo de miseria y contrato temporal, explotándome mientras me explicaba lo guais que son "ellos". Y yo era un afortunado, porque la mitad de la plantilla estaba compuesta de becarios que ni siquiera cobraban. Él no se daba cuenta del monstruo en el que se había convertido mientras todavía pensaba que era ese joven inquieto que, a lo mejor, fue en su día...
La generación Hippy, por ponerle un nombre, ha sido el fraude más grande de la historia de la humanidad. Y sería conveniente, a mi parecer, que asumiésemos que el problema que ahora parece tener la juventud es consecuencia directa de la avaricia y la falta de escrúpulos de una generación tan ciega que aún cree que viven y sienten como hace 40 años, aunque hayan cambiado la chupa por la americana. Parece, después de todo, que no sólo se trata solamente de un cambio de ropa...
Evidentemente, a nivel personal, creo que mis padres son buena gente, pero a nivel colectivo no puedo decir lo mismo. Puedo estar equivocado, pero estoy cansado de que se critiquen a los jóvenes cuando, en general, no se les dan oportunidades para hacer las cosas de otra manera. Las personas, en general, necesitamos un guión "vital" para vivir dignamente. Si les negamos todos los elementos sobre los que construir ese guión (vivienda, una carrera profesional con perspectivas, etc.), les negamos ese guión, les negamos una vida digna.
¿Qué pensáis vosotros de esto?”
Eso, ¿qué pensáis?
Para poner en antecedentes, la CPE (Contrato de Nueva Contratación) permite al contratante despedir sin justificación alguna a los menores de 26 años en los dos primeros años de contrato en empresas de más de 20 trabajadores.
Villepin dice que esta reforma servirá para reducir el paro juvenil, que en estos momentos en Francia está en el 23% (frente al 9 y pico % de la población activa en general). Por su parte, los estudiantes dicen que es una nueva forma de explotación en un mercado laboral ya de por si complicado.
La ecuación se agrava porque sin un trabajo consecuentemente remunerado y antigüedad laboral es imposible alquilar una casa. Los salarios son bajos, los trabajos inestables, los alquileres prohibitivos y las condiciones para alquilar un apartamento son simplemente descabelladas. Alquilar 15 metros cuadrados en París cuesta entre 500 y 700 euros por mes. Las agencias inmobiliarias exigen que los candidatos ganen cuatro veces el precio de alquiler, lo que es imposible para alguien de esa edad e incluso más y, encima, ponen como criterio selectivo un trabajo “estable”, es decir, con una antigüedad de varios años. --> criterio que se dificulta con este nuevo tipo de contrato, claro.
¿Os suena a algo la situación? ¿Cuál es la diferencia entre el caso español y el francés?
Por un lado, lo que está haciendo Villepin a costa de perder las próximas elecciones (y si no, tiempo), es institucionalizar un esquema perverso. Aquí en España tenemos la imagen de los "becarios" y los "trabajadores en prácticas", a los que las empresas generalmente explotan durante un lapso corto de tiempo y, antes de hacerles un contrato cuando se acaba el contrato de prácticas, reclaman otro "becario". Cualquiera de nosotros ha vivido esta situación y no ha hecho falta salir de la provincia de Alicante a la hora de trabajar. ¿Alguien se cree que el empresario va a jugar limpio teniendo la "barra libre" de esta nueva reforma? En Francia, nadie.
En España el criterio de los jóvenes es diferente. A pesar de que a cualquiera que le preguntes te va a contestar que la situación es muy parecida a la francesa, hay una desmovilización absoluta en cuestiones sociales y políticas de la juventud.
¿Las causas?
Por un lado, una falta de educación política y ciudadana palpable, provocada por la falta de interés o hastío que produce la clase política actual enzarzada en una crispación y una lucha infantil por la identidad que demuestra bien poca relación con la realidad social por parte de gran número de nuestros dirigentes.
Los jóvenes nos hemos visto desamparados por parte de los sindicatos. Desamparo muchas veces solo de percepción por la campaña de descrédito por parte de algunos grupos mediáticos, y otras veces muy real por errores de bulto de pensamiento, palabra, obra u omisión por parte de sindicalistas jugando a ser políticos que luchaban por las "cuotas" de representatividad como si de votos se tratara.
Pero, ¿quién tiene la culpa de esta juventud hedonista y desmovilizada?
Veamos este análisis publicado por un usuario anónimo en http://epmesa.blogspot.com/2006/03/botelln-el-17-consentidos-y.html :
“La generación que lleva las riendas del mundo ahora mismo, nuestros "padres", es una generación de parásitos, ególatras e inmorales que, aún contando las batallitas de cuando eran jóvenes y sabían ser reivindicativos (no como ahora, que no creemos en nada, dicen), demuestran con los hechos lo poco que les importamos sus "hijos".
La realidad es que estos "padres" nos venden los pisos a precio de oro, hipotecándonos de por vida; nos dan trabajos precarios y mal pagados mientras ellos disfrutan de un nivel de vida infinitamente superior al nuestro a nuestra costa; les pagamos las pensiones cuando se jubilen y ni siquiera sean productivos...
Estos chicos de ahora no tienen por lo qué vivir. Su vida no vale un duro. Ven que el trabajo que les espera, su ansiada "carrera" profesional, será una mierda, que no pueden emanciparse y comprarse un piso como han hecho sus padres con un esfuerzo moderado. La publicidad, que hacen nuestros "padres" para vendernos productos, fomenta la impulsividad y relega la reflexión al baúl de lo anticuado. La televisión, hecha por nuestros "padres", fomenta unos modelos sociales y personales auténticamente demenciales. Etcétera, etcétera, etcétera…
No hace mucho tuve un jefe que iba de "progre" que fardaba de la generación del 68, que fardaba de porretas, de solidario y de no sé cuantas maravillas más, pero a mí, en una empresa de su propiedad, me tenía con un sueldo de miseria y contrato temporal, explotándome mientras me explicaba lo guais que son "ellos". Y yo era un afortunado, porque la mitad de la plantilla estaba compuesta de becarios que ni siquiera cobraban. Él no se daba cuenta del monstruo en el que se había convertido mientras todavía pensaba que era ese joven inquieto que, a lo mejor, fue en su día...
La generación Hippy, por ponerle un nombre, ha sido el fraude más grande de la historia de la humanidad. Y sería conveniente, a mi parecer, que asumiésemos que el problema que ahora parece tener la juventud es consecuencia directa de la avaricia y la falta de escrúpulos de una generación tan ciega que aún cree que viven y sienten como hace 40 años, aunque hayan cambiado la chupa por la americana. Parece, después de todo, que no sólo se trata solamente de un cambio de ropa...
Evidentemente, a nivel personal, creo que mis padres son buena gente, pero a nivel colectivo no puedo decir lo mismo. Puedo estar equivocado, pero estoy cansado de que se critiquen a los jóvenes cuando, en general, no se les dan oportunidades para hacer las cosas de otra manera. Las personas, en general, necesitamos un guión "vital" para vivir dignamente. Si les negamos todos los elementos sobre los que construir ese guión (vivienda, una carrera profesional con perspectivas, etc.), les negamos ese guión, les negamos una vida digna.
¿Qué pensáis vosotros de esto?”
Eso, ¿qué pensáis?

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